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lunes, 21 de septiembre de 2009

Simplemente actitud






Actitud para vivir, para sanar, para adaptarse, para reír...

jueves, 14 de mayo de 2009

Sobre mi actitud





Yo, en estos días he aprendido mucho, sobre mi actitud y sobre mi forma de relacionarme con las personas, aquí estoy para explicar lo que yo pienso en este momento, que no necesariamente tiene que ser lo que piense más adelante, vosotros mismos podéis ayudarme si veis o creéis que puedo estar en un error.

Como muchos de los que pasamos por aquí, aunque algunos no hablen o lo hagan en privado, padezco una enfermedad mental llamada depresión, la mía gracias a Dios, es curable, leve o como la queráis llamar, en su momento fue profunda, desconsoladora, sufría muchísimo con todo, todo me hacia sentirme culpable no me perdonaba por nada, no lo conseguía. Todavía me queda un camino muy largo que recorrer en este aspecto y luego se, que tendré que empezar a andar en otros caminos, pero todo, no se puede abarcar y eso es lo que quiero compartir con vosotros, aquí se dan muchos consejos en poco tiempo, se enseñan muchas actitudes positivas y se dan muchas técnica o directrices para avanzar, pero no pretendemos que con esto os agobies, los caminos, que tenemos que recorren no siempre son fáciles y a veces tenemos que ir abriéndonos el paso, o incluso volver atrás porque nos hemos perdido y debemos volver al punto en el que estamos seguros para fijarnos bien por donde debemos caminar, lo que es realmente importante, es saber, que no has vuelto a quedarte por comodidad, si no para afianzar tus pasos.

Yo no en pocas ocasiones, me he encontrado con personas que tienden a querer anular mi personalidad, una personalidad fuerte y en ocasiones arrolladora, pero a la vez tan solidaria, que se olvida de si misma para darse a los demás y ahí está el error más grave que se pueda cometer, acabas por olvidarte de tus principios, de tus ilusiones, de tus sentimientos, de tus objetivos y en definitiva acabas por ser una persona infeliz, ya que no estás a gusto contigo mism@. Lo peor es que la mayoría de las veces no sabes porque, ya que estás haciendo lo que crees que debes, que es ayudar a alguien que crees que lo necesita, pero ¿realmente lo necesita? ¿es ese el tipo de ayuda que necesita?.

También hay otra parte, las personas que se supone te están ayudando, hay que aprender a valorar la ayuda que se necesita y cuando. No siempre la ayuda que se recibe es la más adecuada, y tampoco ayudamos a las personas que cometen el error en su forma de hacerlo, estando agradecidos simplemente por el esfuerzo o por lo que creemos que es un esfuerzo, tenemos que tener en cuenta, que en ocasiones y repito, en ocasiones, no siempre los que se acercan a ayudarnos lo hacen con la intención de ayudarnos a nosotros si no de ayudarse a ellos mismos y alimentar su ego con ello, no debemos caer en las redes de estas personas, pueden ser muy perjudiciales, para nuestro estado anímico y para nuestro desarrollo personal. Lo que quiero decir con que no les ayudamos con nuestro agradecimiento, es que a veces la mejor ayuda, es no ayudar y dar la oportunidad a las personas de darse cuenta de que ellos pueden por si mismos, enseñar que la ayuda se pide, y que hay que aprender a concretar cuando se pide esta.

Sobre la actitud, me parece muy importante no lamentarse en demasía, todos tenemos derecho a quejarnos, pero cuando el quejido se hace demasiado extenso, el dolor se torna más grande, tenemos que hacer lo posible, por mirar lo positivo, pero nunca de cara a la galería, tenemos que sentirlo realmente así, si no, no estaremos haciendo nada por nosotros mismos, estaremos cayendo en el auto engaño y por tanto en la infelicidad inconsciente. Para estar a gusto contigo mism@, te tienes que preocupar realmente por eso y no por nada más, pero tomar la decisión firmemente, no es fácil pero una vez tomada la decisión, es tan grato lo que se siente, que no puedes parar.

Por último quería decir, que si durante algún consejo de los que se dan en este blog, sobre todo por parte de los profesionales como Charan Diaz, del cual he colgado un vídeo al principio de este post, que los que me conocéis ya habréis visto en varias ocasiones, o de muchos otros de actitud positiva, o algún documental, entrada o lo que sea, os sentís ofendidos, ponéis excusas o pensáis si claro que fácil, es que esto, lo otro o lo de más allá, es que es algo en lo que tenéis que trabajar seriamente, como bien dice el refrán, las verdades ofenden, todos sabemos en nuestro interior en que fallamos, en lo que tenemos que cambiar y en que tenemos que trabajar más, ofendernos, excusarnos o incluso sentirnos culpables, solo nos sirve para frenar nuestro crecimiento personal. Creo que esta última parte es la más difícil de todas.

(María Jort)

Actitud positiva


La actitud positiva es la actitud mental adecuada en cualquier situación ayudándonos a resolver los problemas que puedan aparecer en nuestro camino. Una actitud positiva ante la vida nos ayudará a tener siempre una visión mucho más optimista de la vida.


La actitud que tomas frente a los problemas o sucesos que se te presentan cotidianamente es finalmente la que determina la dimensión e importancia de los mismos. Recuerda que hay dos formas de ver el vaso: medio lleno y puedes alegrarte al observar la mitad llena o puedes preocuparte por la mitad vacía. Esto no es ni más ni menos que una cuestión de dos actitudes antagónicas: la positiva y la negativa. Sin dejar de ser realista o soñador, puedes transformarte en una persona más positiva y creativa para vivir las circunstancias de una manera menos traumática y más relajada.

Por eso, para dejar de ver todo negro y cultivar una verdadera "actitud positiva", se han propuesto 10 reglas de oro que, si se siguen al pie de la letra, harán de ti una nueva persona:



Relájate y respira profundo


Si algo te salió mal o te sientes un poco depresivo, lo mejor que puedes hacer es distenderte y concentrarte en la respiración. Se ha comprobado que los métodos de relajación ayudan a deshacerse de los pensamientos negativos, favorecen el control de las emociones y purifican el cuerpo.



Haz lo que piensas


Si piensas una cosa y terminas haciendo otra totalmente diferente, te sentirás inconforme contigo mismo. Trata de evitar las conductas contradictorias, sobre todo si no quieres que te invada un profundo sentimiento de fracaso existencial.



Aprende a ver el lado positivo de las cosas


Debes aprender que en la vida no todos los momentos son buenos, hay algunos peores que otros e incluso algunos son indeseables. La clave esta en aceptar los hechos que son irremediables sin ningún tipo de frustración o enojo desmedido. Una reacción emotiva descontrolada o negativa para afrontar un momento duro en la vida es una clara muestra de debilidad y fracaso. Al contrario, la serenidad, el autocontrol y la visión positiva de las cosas son las mejores armas para enfrentar con éxito lo que te toca vivir.



Evita las comparaciones


Para cultivar una actitud positiva nada mejor que ser uno mismo. Tanto las comparaciones como las idealizaciones de cómo deberías ser tú y de cómo deberían ser las cosas, son muy perjudiciales para tu salud mental y tu autoestima. La frustración y la envidia que se genera al ver en otros lo que uno quiere ser son pensamientos altamente negativos que debes aprender a controlar para evitar sentirte deprimido. Lo mejor es aceptarte tal cual eres y tratar de cambiar aquellas cosas que te molestan de ti mismo, pero dejando de lado las comparaciones, pues cada persona es única.



Vive el presente


Si piensas continuamente en lo que debes o puedes hacer en el futuro te pierdes de vivir el presente. Además este tipo de pensamientos alimentan la ansiedad y las preocupaciones y no te permiten disfrutar de los pequeños momentos que te da la vida. Para dejar de divagar y angustiarte por lo que todavía no sucedió, nada mejor que centrar todos tus sentidos en el aquí y ahora, sin dejar de lado los sueños y los proyectos.



Olvídate de los detalles


La obsesión por la perfección sólo puede conducirte a la desilusión. Pues no todo es tan perfecto como siempre pretendes que sea, la vida está llena de pequeños detalles que la hacen encantadora y única. Si deseas que todo esté de acuerdo a tu esquema de valores te pasarás todo el tiempo tratando de acomodar esos detalles para que se vean perfectos, pero le quitará el sabor de disfrutar las cosas tal cual se presentan. Busca un equilibrio y deja de lado el exceso de perfeccionismo, te sentirás mejor.



Mueve el cuerpo


Pasa cuanto antes a la acción y permítele al cuerpo moverse con total libertad. Practica un deporte, haz alguna actividad física, recrea tu mente a través del baile o de un paseo por el parque. De esta forma elevas tus niveles de adrenalina y serotonina aumentando el optimismo y desechando los pensamientos negativos.



Cuida tu imagen


Verse bien es una manera de sentirse bien. El cuidado personal te hará sentir más renovado y te ayudará a romper el círculo cerrado del pesimismo. Intenta cambiar de imagen regularmente y no dudes en arreglarte cada vez que sales de tu casa. Asimismo evita el encierro, esto te obligará a modificar tu aspecto.



Presta atención a los demás


Creerte el centro del universo sólo alimentará las obsesiones que tienes por ti mismo. Poco a poco, comienza a centrarte en los demás y recuerda que ayudar al prójimo puede ayudarte a sentirte mejor y más positivo. Los problemas de los otros pueden hacerte tomar conciencia de que no todo lo que te pasa es tan grave.



Duerme plácidamente


Acostúmbrate a mejorar tu calidad de sueño. Dormir bien es una excelente manera de mejorar tu estado de ánimo durante el día. Recuerda que un mal descanso incide directamente en tu humor, te hace sentir cansado e irritable, y sobre todo no te ayuda a cambiar la actitud.

(Autor anónimo)

http://www.enbuenasmanos.com/articulos/muestra.asp?art=4


lunes, 11 de mayo de 2009

OPTIMISMO



Forjar un modo de ser entusiasta, dinámico, emprendedor y con los pies sobre la tierra, son algunas de las cualidades que distinguen a la persona optimista.

El optimismo es el valor que nos ayuda a enfrentar las dificultades con buen ánimo y perseverancia , descubriendo lo positivo que tienen las personas y las circunstancias, confiando en nuestras capacidades y posibilidades junto con la ayuda que podemos recibir.

La principal diferencia que existe entre una actitud optimista y su contraparte, el pesimismo, radica en el enfoque con que se aprecian las cosas: empeñarnos en descubrir inconvenientes y dificultades nos provoca apatía y desánimo. El optimismo supone hacer ese mismo esfuerzo para encontrar soluciones, ventajas y posibilidades; la diferencia es mínima, pero tan significativa que nos invita a cambiar de una vez por todas nuestra actitud.

Alcanzar el éxito no siempre es la consecuencia lógica del optimismo, por mucho esfuerzo, empeño y sacrificio que pongamos, algunas veces las cosas no resultan como deseábamos. El optimismo es una actitud permanente de “recomenzar”, de volver al análisis y al estudio de las situaciones para comprender mejor la naturaleza de las faltas, errores y contratiempos, sólo así estaremos en condiciones de superarnos y de lograr nuestras metas. Si las cosas no fallaran o nunca nos equivocáramos, no haría falta ser optimistas.

Normalmente la frustración se produce por un fracaso, lo cual supone un pesimismo posterior para actuar en situaciones similares. La realidad es que la mayoría de nuestro tropiezos se dan por falta de cuidado y reflexión. ¿Para qué sirve entonces la experiencia? Para aprender, rectificar y ser más previsores en lo futuro.

El optimista sabe buscar ayuda como una alternativa para mejorar o alcanzar los objetivos que se ha propuesto, es una actitud sencilla y sensata que en nada demerita el esfuerzo personal o la iniciativa. Sería muy soberbio de nuestra parte, pensar que poseemos el conocimiento y los recursos necesarios para salir triunfantes en toda circunstancia.

Cualquiera que ha sido campeón en alguna disciplina, llegó a colocarse en la cima por su esfuerzo, perseverancia y sacrificio, pero pocas veces, o mejor dicho nunca, se hace alusión a su optimismo, a esa entrega apasionada por alcanzar su fin, conservando la confianza en sí mismo y en las personas que colaboraron para su realización. El optimismo refuerza y alienta a la perseverancia

El optimista no es ingenuo ni se deja llevar por ideas prometedoras, procura pensar y considerar detenidamente todas las posibilidades antes de tomar decisiones. Si una persona desea iniciar un negocio propio sin el capital suficiente, sin conocer a fondo el ramo o con una vaga idea de la administración requerida, por muy optimista que sea seguramente fracasará en su empeño, ya que carece de las herramientas y fundamentos esenciales para lograrlo.

En otras circunstancias nos engañamos e inventamos una falsa realidad para hacernos la vida más fácil y cómoda. Basta mencionar al estudiante que se prepara poco y mal antes de sus evaluaciones, esperando obtener la calificación mínima y necesaria para “salir del paso”, sin darse cuenta que su falso optimismo lo llevará –tarde o temprano- al fracaso.

Se podría pensar que el optimismo nada tiene que ver con el resto de las personas, sin embargo, este valor nos hace tener una mejor disposición hacia los demás: cuando conocemos a alguien esperamos una actitud positiva y abierta; en el trabajo, una personalidad emprendedora; en la escuela, profesores y alumnos dedicados. Si nuestras expectativas no se cumplen, lo mejor es pensar que las personas pueden cambiar, aprender y adaptarse con nuestra ayuda. El optimista reconoce el momento adecuado para dar aliento, para motivar, para servir.

En la amistad y en la búsqueda de pareja también es necesario ser optimista. Algunas personas se encierran en sí mismos después de los fracasos y las desilusiones, como si ya no existiera alguien más en quien confiar. El optimismo supone reconocer que cada persona tiene algo bueno, con sus cualidades y aptitudes, pero también sus defectos, los cuales debemos aceptar y buscar la manera de ayudarles a superarlos.

El paso hacia una actitud optimista requiere de una disposición más entusiasta y positiva, es tanto como darle la vuelta a una moneda y ver todo con una apariencia distinta:

- Analiza las cosas a partir de los puntos buenos y positivos, seguramente con esto se solucionarán muchos de los inconvenientes. Curiosamente, no siempre funciona igual a la inversa.

- Haz el esfuerzo por dar sugerencias y soluciones, en vez de hacer críticas o pronunciar quejas.

- Procura descubrir las cualidades y capacidades de los demás, reconociendo el esfuerzo, el interés y la dedicación. Esto es lo más justo y honesto.

- Aprende a ser sencillo y pide ayuda, generalmente otras personas encuentran la solución más rápido.

- No hagas alarde de seguridad en ti mismo tomando decisiones a la ligera, considera todo antes de actuar pues las cosas no se solucionan por sí mismas. De lo contrario es imprudencia, no optimismo.

No es más optimista el que menos ha fracasado, sino quien ha sabido encontrar en la adversidad un estímulo para superarse, fortaleciendo su voluntad y empeño; en los errores y equivocaciones una experiencia positiva de aprendizaje. Todo requiere esfuerzo y el optimismo es la alegre manifestación del mismo, de esta forma, las dificultades y contrariedades dejan de ser una carga, convirtiéndonos en personas productivas y emprendedoras.

EL BARRIO DE LOS ARTISTAS (de Pedro Pablo Sacristan)


Miki era un chico alegre, optimista y simpático. Nadie recordaba haberle visto enfadar, y daba igual lo que le dijeran, parecía incapaz de insultar a nadie. Hasta sus maestros se admiraban de su buena disposición para todo, y era tan extraño que incluso se corrió el rumor de que era debido a un secreto especial; y bastó que fuera secreto para que nadie pensara en otra cosa. Tanto preguntaban al pobre Miki, que una tarde invitó a merendar a don José Antonio, su profesor favorito. Al terminar, le animó a ver su habitación, y al abrir la puerta, el maestro quedó como paralizado, al tiempo que una gran sonrisa se dibujaba en su rostro.

¡La enorme pared del fondo era un único collage de miles de colores y formas que inundaba toda la habitación!. Era el decorado más bonito que había visto nunca.

- Algunos en el cole creen que yo nunca pienso mal de nadie -comenzó a explicar Miki-, ni que nada me molesta o que nunca quiera insultar a nadie, pero es mentira. A mí me pasa como a todo el mundo. Y antes me enfadaba mucho más que ningún niño. Sin embargo, hace años con ayuda de mis padres comencé un pequeño collage especial: en él podía utilizar todo tipo de materiales y colores, siempre que con cada pequeña pieza pudiera añadir algún mal pensamiento o acción que hubiera sabido contener.

Era verdad. El maestro se acercó y en cada una de las pequeñas piezas se podía leer en letras finísimas "tonto", "bruto", "pesado", "aburrido" y otras mil cosas negativas.

- Así que comencé a convertir todos mis malos momentos en una oportunidad de ampliar mi collage. Ahora estoy tan entusiasmado con él, que cada vez que alguien me provoca un enfado no dejo de alegrarme por tener una nueva pieza para mi dibujo.

De muchas cosas más hablaron aquel día, pero lo que el buen maestro no olvidó nunca fue cómo un simple niño le había mostrado que el secreto de un carácter alegre y optimista está en convertir los malos momentos en una oportunidad de sonreír. Sin decírselo a nadie, aquel mismo día comenzó su propio collage, y tanto recomendó aquel secreto a sus alumnos, que años después llamaron a aquel barrio de la ciudad, "El barrio de los artistas" porque cada casa contenía las magníficas obras de arte de aquellos niños optimistas.